A continuación añado una columna que me ha parecido bastante interesante:
DiarioADN
Columna publicada por "Mariola Cubells".
Jueves 12 de mayo de 2011.
"Estos días azules y este sol de la infancia", como dijo el poeta. Y más cosas. Los besos, por ejemplo.
Los besos de mariposa o besos de pingüino. Las frases de consuelo cuando se hacían daño. Las rabietas absurdas que se acababan en nada. O en abrazos gordísimos.
Y la risa. Sobre todo la risa.
Los viajes a la Luna conversando en la cama. Las mañanas dulzonas del domingo. La mirada de amor de los abuelos. Los amigos que traían a casa piruletas, camisetas con lema o pompas de jabón.
Las tardes de verano, largas, con chapuzones.
Esos días gloriosos en que no trabajábamos y estábamos, enteros, a su disposición. Todas las volteretas y todas las cosquillas que les hicimos. Aprender a nadar. Patinar.Abrazarlos.
Su entusiasmo tras quitar de la bici las ruedas de detrás. Siestas en el regazo. Las sonrisas amplísimas para quitarle el miedo.
Escuchar con asombro sus dramas del colegio. Aquel cuento de siempre, deshilachado ya, que leímos mil veces.
Aquellas pataletas por asuntos triviales: desenredarse el pelo, por ejemplo. Las canciones payasas.
Las canciones de amor. Los baños en el mar. El disfraz de princesa. El ratoncito Pérez. O los tiempos verbales que conjugaban mal. Aprender a escribir. A sumar. A esperarse. A parar de llorar.
Esas noches,perfectas, en casa de sus primos.
Los abrazos de calma tras una pesadilla. El amor sin las treguas, el perdón instantáneo, la fe ciega en nosotros. Éstas serán sus armas de futuro. No podremos legarles mucho más...
Blog con el fin de ayudar a los padres a usar mejor su tiempo con los hijos y el de éstos.
martes, 17 de mayo de 2011
sábado, 14 de mayo de 2011
Buen resumen del blog; El regalo del tiempo.
El dedicar un poco de tiempo para jugar o estar “presentes” para nuestros hijos es el mejor regalo que podemos ofrecerle. A veces con la rutina diaria, el trabajo y otras ocupaciones nos olvidamos de lo importante que es pasar un rato jugando, pintando, viendo alguna película u haciendo otra cosa placentera con los hijos.
El mensaje que les trasmitimos cuando estamos compartiendo alguna actividad con ellos es que son importantes. Trabajar, hacer las tareas de la casa, realizar nuestras aficiones, y luego si nos sobra algo de tiempo jugar con ellos; los niños captarán enseguida que pasar el tiempo con ellos es algo secundario en nuestra vida.
Si jugar, abrazarlos, escucharlos, compartir su amor, no es importante para ti, por muchos juguetes y bienes materiales que les compres no se sentirá amado.
Cuando un niño no se siente atendido exhibe conductas tales como: hablar sin parar, hacer muchas preguntas, cambiar los horarios de sueño, desafiar las órdenes, mostrarse susceptible, todas ellas con la finalidad de llamar nuestra atención. Algunos niños tratan de llamar una atención negativa antes de quedarse sin nada.
Recuerda organizar tu tiempo para dedicarle un poco a tu hijo. Un corto periodo en el cual estés completamente presente, sin atender otros asuntos, compartiendo sus risas, sus alegrías, sus juegos, una hora para reconfortarlos y hacerlos sentir queridos e importantes.
El mensaje que les trasmitimos cuando estamos compartiendo alguna actividad con ellos es que son importantes. Trabajar, hacer las tareas de la casa, realizar nuestras aficiones, y luego si nos sobra algo de tiempo jugar con ellos; los niños captarán enseguida que pasar el tiempo con ellos es algo secundario en nuestra vida.
Si jugar, abrazarlos, escucharlos, compartir su amor, no es importante para ti, por muchos juguetes y bienes materiales que les compres no se sentirá amado.
Cuando un niño no se siente atendido exhibe conductas tales como: hablar sin parar, hacer muchas preguntas, cambiar los horarios de sueño, desafiar las órdenes, mostrarse susceptible, todas ellas con la finalidad de llamar nuestra atención. Algunos niños tratan de llamar una atención negativa antes de quedarse sin nada.
Recuerda organizar tu tiempo para dedicarle un poco a tu hijo. Un corto periodo en el cual estés completamente presente, sin atender otros asuntos, compartiendo sus risas, sus alegrías, sus juegos, una hora para reconfortarlos y hacerlos sentir queridos e importantes.
Las drogas y el tiempo libre de nuestros hijos, por Liz Treviño
Los ratos de ocio y de tiempo libre son de especial importancia como factores relacionados con el consumos de drogas. La ocupación del ocio y el tiempo libre puede ser un factor de riesgo o un factor de protección hacia los consumos de drogas, según la utilización que hagamos de los mismos.
Como factor de riesgo, porque es en estas situaciones en las que se producen, con más frecuencia, las primeras ofertas y contactos con las sustancias, tanto con las drogas legales como con las ilegales. Además, la oferta de recursos de ocio que existe en las sociedades desarrolladas pasa principalmente por centros en los que la diversión viene condicionada al consumo de drogas: bares, pubs, antros o clubes nocturnos. Este tipo de recursos dificulta la ocupación adecuada del tiempo de ocio.
Sin embargo, no es tan cierto que la oferta recreativa existente actualmente sea limitada, ni para los jóvenes ni para los adultos. La cantidad de recursos culturales (lecturas, cines, teatros, TV., radio, conciertos), deportivos (deportes de competición, deportes de aire libre, artes marciales…), para viajar y de talleres de formación sobre diferentes aspectos (música, baile, pintura, bricolaje, escritura, fotografía…) es en nuestros días muy superior a la existente en otros tiempos.
¿Podemos ejercer algún tipo de influencia en la ocupación del tiempo libre de nuestros hijos?
Los padres, como agentes educativos, deben dedicar sus esfuerzos a la búsqueda de recursos alternativos, al consumo y a la motivación de los hijos para su utilización. Fomentar centros de interés que canalicen las necesidades de búsqueda de sensaciones y experiencias en los jóvenes y les dificulten su interés por el tema de las drogas, es una contribución interesante y una importante aportación en la actuación preventiva.
La coherencia que muestren los padres entre los mensajes que dirijan a los hijos sobre la ocupación del ocio y la conducta que manifiesten, debe ser siempre completa. No se puede pretender que los hijos desarrollen hábitos adecuados en la ocupación del ocio y el tiempo libre, si en la familia lo que se aprende son hábitos inadecuados en su ocupación: abuso de TV, falta de actividades deportivas o culturales… Una vez más, se pone de manifiesto el papel de la familia y de los padres como modelos de imitación de comportamientos por parte de los hijos y por lo tanto su papel preventivo.
¿Cuándo y cómo negociamos los horarios de salida y asignación de dinero?
Con respecto a las salidas de los hijos, surgen algunos aspectos que suelen crear tensión y discrepancias en el ambiente familiar. Son los horarios de salida y llegada a casa y la asignación de dinero o “paga” que se recibe.
Para establecer criterios en ambos temas se suele emplear el recurso de comparar con otras familias lo que éstas establecen. Así, se marcan los horarios y las asignaciones teniendo en cuenta las que disfrutan los amigos o compañeros.
Como primer criterio puede ser utilizado ya que nos ofrece un primer punto de partida, además, posibilita el sentimiento de que se pertenece a un grupo que tiene normas similares, pero no hay que olvidar que a la hora de establecer las normas que regulan la convivencia familiar, la negociación debe presidir toda nuestra actuación. Tanto la asignación como el establecimiento de horarios son conceptos con los que se juega para regular el sistema de refuerzos que posibilitarán el establecimiento y mantenimiento del sistema de normas en la familia. Es decir, si el joven es capaz de cumplir con las normas que previamente negociadas se han establecido, mostrando una conducta responsable, habrá que acompañarla con un grado mayor de independencia y libertad: mayor libertad de horario y mayor autonomía en la gestión del dinero.
Por el contrario, un comportamiento irresponsable deberá traducirse en la supresión de refuerzos: menor libertad de horarios y menor autonomía para gestionar sus recursos económicos. Tiene que existir una coherencia entre el comportamiento del joven y los refuerzos que recibe.
Como factor de riesgo, porque es en estas situaciones en las que se producen, con más frecuencia, las primeras ofertas y contactos con las sustancias, tanto con las drogas legales como con las ilegales. Además, la oferta de recursos de ocio que existe en las sociedades desarrolladas pasa principalmente por centros en los que la diversión viene condicionada al consumo de drogas: bares, pubs, antros o clubes nocturnos. Este tipo de recursos dificulta la ocupación adecuada del tiempo de ocio.
Sin embargo, no es tan cierto que la oferta recreativa existente actualmente sea limitada, ni para los jóvenes ni para los adultos. La cantidad de recursos culturales (lecturas, cines, teatros, TV., radio, conciertos), deportivos (deportes de competición, deportes de aire libre, artes marciales…), para viajar y de talleres de formación sobre diferentes aspectos (música, baile, pintura, bricolaje, escritura, fotografía…) es en nuestros días muy superior a la existente en otros tiempos.
¿Podemos ejercer algún tipo de influencia en la ocupación del tiempo libre de nuestros hijos?
Los padres, como agentes educativos, deben dedicar sus esfuerzos a la búsqueda de recursos alternativos, al consumo y a la motivación de los hijos para su utilización. Fomentar centros de interés que canalicen las necesidades de búsqueda de sensaciones y experiencias en los jóvenes y les dificulten su interés por el tema de las drogas, es una contribución interesante y una importante aportación en la actuación preventiva.
La coherencia que muestren los padres entre los mensajes que dirijan a los hijos sobre la ocupación del ocio y la conducta que manifiesten, debe ser siempre completa. No se puede pretender que los hijos desarrollen hábitos adecuados en la ocupación del ocio y el tiempo libre, si en la familia lo que se aprende son hábitos inadecuados en su ocupación: abuso de TV, falta de actividades deportivas o culturales… Una vez más, se pone de manifiesto el papel de la familia y de los padres como modelos de imitación de comportamientos por parte de los hijos y por lo tanto su papel preventivo.
¿Cuándo y cómo negociamos los horarios de salida y asignación de dinero?
Con respecto a las salidas de los hijos, surgen algunos aspectos que suelen crear tensión y discrepancias en el ambiente familiar. Son los horarios de salida y llegada a casa y la asignación de dinero o “paga” que se recibe.
Para establecer criterios en ambos temas se suele emplear el recurso de comparar con otras familias lo que éstas establecen. Así, se marcan los horarios y las asignaciones teniendo en cuenta las que disfrutan los amigos o compañeros.
Como primer criterio puede ser utilizado ya que nos ofrece un primer punto de partida, además, posibilita el sentimiento de que se pertenece a un grupo que tiene normas similares, pero no hay que olvidar que a la hora de establecer las normas que regulan la convivencia familiar, la negociación debe presidir toda nuestra actuación. Tanto la asignación como el establecimiento de horarios son conceptos con los que se juega para regular el sistema de refuerzos que posibilitarán el establecimiento y mantenimiento del sistema de normas en la familia. Es decir, si el joven es capaz de cumplir con las normas que previamente negociadas se han establecido, mostrando una conducta responsable, habrá que acompañarla con un grado mayor de independencia y libertad: mayor libertad de horario y mayor autonomía en la gestión del dinero.
Por el contrario, un comportamiento irresponsable deberá traducirse en la supresión de refuerzos: menor libertad de horarios y menor autonomía para gestionar sus recursos económicos. Tiene que existir una coherencia entre el comportamiento del joven y los refuerzos que recibe.
Un buen punto de vista diferente y eficaz
"Tener una familia numerosa te obliga a estar siempre en forma"
Ensayo "breve", por Victoria Cardona, educadora familiar
Hemos de considerar el tiempo libre de nuestros hijos como tiempo de ocio con tres funciones bien determinadas: tiempo de descanso, de diversión y de desarrollo de la personalidad.
Tiempo de descanso: El ocio de nuestros hijos debe ser considerado reparador de fuerzas, de descanso del estudio, así como para los adultos sería un descanso del trabajo. Leemos en el Génesis: "y el séptimo día Dios contempló la obra que había hecho y descansó de todas las obras que había acabado". Vemos en este texto la contemplación de Dios por la obra realizada. Aprendemos un aspecto ismportante del ocio, actividad relacionada con el espíritu, que se opone radicalmente al negocio (negación del ocio) y que no busca ningún provecho material.
Tiempo de diversión: Es necesario tener actividades diferentes de las obligaciones escolares. Han de ser libremente elegidas y han de distraer del estudio. Podríamos casi asegurar que estas aficiones, que habitualmente se inician de pequeños, sirven en la adolescencia para no caer en la "movida nocturna", que tantas preocupaciones comporta a los padres. Divertirse y relacionarse con jóvenes con intereses comunes altruistas o deportivos, por ejemplo, ayuda a evitar las ocasiones del alcohol o la droga.
Desarrollo de la personalidad: Al ser el ocio de nuestros hijos fruto de la actividad que ellos han querido escoger (nunca debe ser impuesta), podrán ejercitar su iniciativa, creatividad, inventiva e imaginación. En las actividades en grupo, como excursiones, campamentos, juegos, etc., podrán fomentar la amistad, la lealtad, el compañerismo. En la adolescencia, edad de los grandes ideales, vivirán la generosidad y la solidaridad con actividades asistenciales de ayuda a los más necesitados, para vivir la felicidad de compartir, haciendo un servicio a los demás.
Un club o un lugar de ocio, para ser idóneo, tendrá que cumplir las funciones enunciadas anteriormente, con monitores o monitoras preparados para llevar a término esta labor educativa, pero siempre de acuerdo con los padres, para encontrar la actividad que sea más adecuada al carácter y temperamento de los hijos. Todo tendrá que ser presentado de forma lúdica, si bien cuidando los aspectos individuales, culturales y sociales. Los espacios de actividades extraescolares, para que sean ideales, tenderán a incrementar los valores humanos enumerados en el punto 3. Decidir el lugar que elegimos de colonias o campamentos deberá ser motivo de reflexión, por ser un elemento educativo importante.
Hace poco se argumentaba en un artículo el exceso de televisión que visionan los niños, o la adicción que llegan a tener por los videojuegos. Creo que, con mesura, pueden ser convenientes, siempre que se revisen los contenidos de lo que ven o qué juegos practican. El tiempo libre es también un tiempo de formación, por esto se ha de procurar que todo él sirva para educar la sensibilidad y que los contenidos de lo que ven tengan un carácter estético y artístico. Nunca la violencia o la falta de buen gusto son educativos. En el hogar tenemos a nuestro alcance actividades como la música, de la que Cervantes decía que "es capaz de componer los ánimos descompuestos", o bien la lectura. Conozco unos padres de familia numerosa que han organizado una biblioteca con títulos adecuados para todas las edades. Cada hijo tiene un carné que, convenientemente sellado, le da derecho a escoger un libro. Los pequeños están motivados por la seriedad y los mayores lo utilizan porque les hace gracia.
Podemos preguntarnos si nos sabemos divertir con nuestros hijos. Si aprovechamos los días festivos para comunicarnos haciendo una actividad juntos: deporte, excursiones, trabajos manuales, visitas a museos o galerías de arte, y podemos preguntarnos también qué club o lugar de ocio hemos de elegir para el tiempo libre, que ha de ayudar a nuestros hijos a ser más felices en el ocio.
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